Proyecto de la USM con viñateros del Valle Biobío permite valorar su patrimonio inmaterial

22 · marzo · 2019

Iniciativa es desarrollada por el Departamento de Mecánica de la Sede Concepción

Al abrir una botella de vino del Valle Biobío no solo se pueden saborear cepas, sino también disfrutar el resultado de años de historias familiares, de viñedos. Al abrir una botella de vino más allá de estar frente a un producto, se está ante un patrimonio cultural. Esta fue la gran conclusión derivada del seminario "Patrimonio histórico y cultural del Valle Biobío", efectuado en el marco del proyecto "Nodo Vitivinícola Valle Biobío para productores de Yumbel, San Rosendo y Cabrero" que desarrolla la Universidad Técnica Federico Santa María en Concepción, particularmente su Departamento de Mecánica.

La jornada estuvo dirigida a productores viñateros de la citada zona y contó con la asistencia de la Secretaria Regional Ministerial de las Culturas, las Artes y el Patrimonio Cultural, Paulina García; el Director Regional del Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), Odín Vallejos; el Director Regional de Prochile, Gino Mosso; y la Secretaria Regional del Comité de Producción Limpia de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, Glenda Montero, además de representantes de otros servicios públicos.

El Director del proyecto, profesor Marcelo Quiroz, valoró positivamente la asistencia al encuentro, destacando que se quiso presentar un tema poco abordado en relación al sector silvoagropecuario de nuestra región. Explicó que en este proyecto, “estamos trabajando la comercialización de los vinos producidos en el Valle Biobío, contribuyendo a que los productores vitivinícolas puedan poner en el mercado sus vinos, con un valor agregado”.

El seminario contó con las exposiciones del historiador Luis Inostroza; la investigadora y gestora cultural Patricia Chavarría; y el arqueólogo y antropólogo Marco Sánchez.

La Seremi de Cultura, junto con agradecer la invitación al encuentro, en el cual estuvo durante toda la jornada, señaló que “todo lo que se relaciona con las viñas, los vinos y todo aquello donde la uva tiene una fuerte trascendencia a nivel patrimonial -producto de que la cultura de un pueblo- va trascendiendo generacionalmente a través del cultivo de la uva y  del hacer el vino como es el caso de Biobío”.

Positivas experiencias

Carlos Cid, dueño de la viña Cerro Alto, afirmó que el proyecto en general “ha sido súper bueno”, considerando que las grandes empresas están comprando el vino pipeño a 70 o 100 pesos, la mitad aproximadamente del costo que tiene producirlo. “Los que vendimos este producto en garrafa estamos muriendo; o sea, hoy tenemos que experimentar mercados nuevos y la única manera de poder llegar a ellos, es esto que estamos logrando con el proyecto de la Universidad. (…) Esta es una muy buena oportunidad y hay que saberla aprovechar”.

Similar opinión tiene Pamela Zambrano, de la viña San Lorenzo. “Nosotros, que somos pequeños productores, que hacemos vino a pequeña escala, hemos avanzado muy rápido. Solos, sin la ayuda del proyecto, no creo que estaríamos donde ahora estamos”. También destacó el trabajo identitario que ha potenciado la iniciativa desarrollada por la Casa de Estudios. “Somos un valle, tenemos una identidad, un logo, un nombre. Esto lo valoramos mucho y es gracias al proyecto”, indicó, destacando que tras el seminario “nos vamos llenos de conocimiento con lo que acá se dijo”. Categórica fue su respuesta al ser consultada respecto a cómo evalúa el proyecto: “los conocimientos que estamos adquiriendo son realmente infinitos en algo que nosotros solos, quizá, no podríamos haber conseguido”

 

 

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