Arquitectura USM trabaja con CONAF en la remodelación sostenible de su infraestructura

9 · julio · 2019

En la primera experiencia del convenio, estudiantes renovaron la guardería del Parque Nacional Llanos del Challe con materiales locales y en tan sólo ocho días de ejecución.

Estudiantes de arquitectura de la Universidad Técnica Federico Santa María están aportando al mejoramiento sostenible de construcciones de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) en la Región de Atacama, diseñando y construyendo obras usando materiales locales y de bajo impacto ambiental.

A fines de junio, 26 sansanos –entre ellos 7 alumnos extranjeros– del Taller Bajo Impacto de la carrera, junto a los profesores Camilo Moraes, Nina Hormazábal y Pablo Sills, llevaron a cabo la primera experiencia de un convenio a tres años entre la USM y CONAF Atacama, donde pudieron renovar en su totalidad la guardería del Parque Nacional Llanos del Challe, en la provincia de Huasco.

En sólo ocho días, el equipo remodeló la cabaña original de los años ’90 usando madera y recursos locales, barro y brea, mejorándola y entregándole características bioclimáticas de alta calidad.

“La estructura tenía una falta de mantenimiento general. La madera se encontraba degradada y la cabaña presentaba problemas de bienestar interior, ya que tenía filtraciones de viento y ningún tipo de aislación”, explicó el profesor invitado del Departamento de Arquitectura, exalumno de la USM y ganador del Festival Mundial de Arquitectura 2018, Camilo Moraes.

“Junto con trabajar en la mejora de los revestimientos, se consolidó el espacio común de estar y comer, ya que tenía una distribución ineficiente; transformamos un dormitorio en dos, para tener más capacidad para el trabajo de verano que recibe a más personal; y se sumó un baño femenino”, señaló el sansano.

Materiales de bajo impacto

El trabajo se realizó en un muy corto plazo de planificación, diseño y construcción, además de un presupuesto limitado de $4.5 millones. Por esto, fue fundamental usar recursos locales para que la obra mantenga un buen estándar de calidad en el tiempo, entregando características incluso superiores a las de una construcción tradicional.

“La brea aísla, protege del sol y a la vez es un material de baja mantención, que es otra característica de los materiales locales naturales, que al ser de un lugar específico, se mantienen bien ahí y agrega un valor estético”, expresó Moraes.

“Materiales como el cemento y el acero tienen un alto costo ambiental y además no tienen los mismos beneficios que entregan estos materiales. No existe otro material similar al barro que se caracterice por su beneficioso aporte respecto de la conservación medioambiental y energética”, agregó.

Aprendizaje experiencial

Para enseñar a los alumnos a usar estos materiales, en tanto, colaboraron con el trabajo e impartieron clases prácticas los invitados Claudio Mejías, carpintero, y Evert Araya, artesano local.

“Desde la perspectiva del modelo de enseñanza aprendizaje, debo enfatizar el impacto en la formación que genera en nuestros estudiantes el trabajo en escala 1:1, un aprendizaje experiencial, en pos de una obra real y concreta, que será habitada”, expresó la académica del Departamento de Arquitectura, Nina Hormazábal.

“Ellos se ven expuestos a la realidad constructiva, que involucra cubicar, presupuestar, organizar las partidas constructivas, conocer las herramientas de construcción apropiadas, entre otras, para ver finalmente lo proyectado convertido en realidad. Esto genera en el aprendizaje una aproximación más profunda del proceso de diseño a la obra, exponiéndolos a todos los imprevistos y cambios que muchas veces hay que decidir mientras se construye, especialmente cuando se actúa en un edificio pre-existente”, señaló la profesora.

La oportunidad que presenta el convenio entre CONAF-Atacama y la Universidad, pudiendo contar con los fondos implicados, “demandó al taller una detallada y precisa organización previa, donde nuevamente nuestros estudiantes debieron, por ejemplo, calcular cómo íbamos a subsistir durante diez días en condiciones extremas, y donde era necesario resolver con creatividad in situ cualquier imprevisto, dado que la ciudad más cercana estaba a dos horas del lugar y dependíamos del transporte de CONAF, aportando desde esta perspectiva al desarrollo de habilidades blandas en nuestros estudiantes”, agregó.

El convenio de tres años establecido con CONAF aborda el tema de arquitectura y clima a través de la responsabilidad social y medioambiental universitaria, buscando el desafío académico del cómo intervenir arquitectónicamente en contextos de fragilidad medioambiental junto con promover el trabajo en equipo. “En el caso de Atacama, se debe lidear con climas y paisajes totalmente diferentes”, indicó Moraes. “El desafío está en cómo a partir de la observación del lugar se lleva a cabo un buen diseño y, lo más importante, su construcción, llevando el proyecto a una respuesta real para un usuario específico, lo que es una excelente experiencia para un estudiante”.

“Pienso que la metodología de llevar el recurso académico a un beneficio medioambiental o social puede ser muy escalable, porque podemos abordar muchas problemáticas de esta manera en Chile. Es un desafío interesante para los alumnos y creo que puede entregar un beneficio enorme a nuestros parques nacionales, que no cuentan con la infraestructura apropiada para las demandas de bienestar de sus usuarios”, finalizó.

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