Lecciones: las AFP y la crisis

19 · mayo · 2020

Columna de opinión del profesor Hugo Castro Moreno Académico del Departamento de Industrias y profesor del MBA USM.

El tema de las AFP y la necesaria e imprescindible discusión y acuerdo sobre un sistema de pensiones como parte integrante de un Sistema de Seguridad Social que afronte la dramática realidad de los afiliados y pensionados chilenos, en el contexto de bajas rentas, altas expectativas de vida y baja densidad de cotizaciones será, más que nunca, un tema relevante al salir de esta crisis sanitaria y llegar a un consenso para arribar a un Sistema Mixto de Capitalización y de Reparto.

Dicho esto, y ya dentro del Sistema de Capitalización Individual, una vez más esta crisis de gran magnitud afectó la rentabilidad de los fondos de pensiones de los afiliados y jubilados por AFP en forma dramática.

El Fondo A; ha sufrido una caída importante, sin embargo, los cotizantes que han optado por este Fondo tienen un largo período para recuperación probable de rentabilidad. Recordemos que pasadas las crisis, este fondo es el primero que experimenta mayores alzas.

Pero aquellos de mayor edad, que se mueven entre los fondos C y E, sufren bajas relevantes que afectan sus pensiones en lo inmediato. Recordemos también, que en el Sistema de Retiro Programado, al reprogramar periódicamente se visibiliza la pérdida de los saldos en el sistema de Capitalización Individual.

Pero la percepción de inestabilidad de los ahorros ante cambios bruscos en los saldos de los fondos, es un factor adicional de angustia en momentos difíciles. Los cambios de fondo que propugnan algunos -con interés en ello-, no son la solución y sólo agravan el problema; qué decir de aquellos que están en fondos de mayor riesgo y se pasan al fondo E con lo cual sólo realizan la pérdida y no lograran recuperarla.

Por lo anterior, es vital la creación pronta del llamado “Fondo F”, es decir, un fondo con baja rentabilidad, pero relativamente fija y constante, a salvo de fluctuaciones relevantes. Un fondo de riesgo mínimo a tasas de interés fijas de corto plazo, que incluso pueden subir post crisis -ya lo hemos visto en Estados Unidos en situaciones similares- y que esté compuesto por instrumentos con vencimientos menores a 365 días.

Los Fondos D y E actuales, están sujetos a la corrección (descuento) a tasas de mercado de renta fija de largo plazo, que sufren y han sufrido fluctuaciones importantes, bonos del tesoro a 5 y 10 años. El Fondo D, por ejemplo, puede tener una tasa de duración promedio de alrededor de 8 años.

Algunos podrán preguntarse por qué estas personas no optan por renta vitalicia, con tasa baja pero pactada “hasta la muerte”. Pero, buena parte de los afiliados pueden preferir una opción de pensión que combine una rentabilidad mínima garantizada y que, a su vez, constituya, en caso de fallecimiento, un excedente para la cónyuge, sus herederos, normalmente hijos mayores de 24 años.

Por otra parte, es posible eliminar algunos fondos de menor frecuencia, como el Fondo B y agregar este Fondo F de referido.

En resumen, y más allá de la discusión del sistema como un todo y su eventual evolución a un Sistema Mixto, es vital reflexionar sobre dos lecciones básicas de la crisis: primero, ante cambios bruscos en la rentabilidad, resistirse a la tentación del cambio de fondo. Segundo, la urgente creación del Fondo F que evite el estrés de pérdida e inestabilidad en episodios como el reciente y otros anteriores del pasado, y conceda una sensación de “algo de seguridad” a los afiliados a punto de jubilarse.

 

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