Opinión: Ley de Gestión de Residuos

26 · mayo · 2020

Por María Elisa Escobar, Profesora del Departamento de Química y Medio Ambiente, Jefa de Carrera TU en Control del Medio Ambiente, USM Viña del Mar.

En los próximos meses entrará en vigencia la Ley 20.920 para la gestión de residuos, la Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje, conocida como Ley REP, cuyo objetivo es disminuir la generación de residuos y fomentar su reutilización, reciclaje y otro tipo de valorización.

Buena noticia para nuestro país, especialmente por estos días en que se está celebrando el Mes del Reciclaje.

El espíritu de esta ley es hacer responsable al productor de los desechos que generan sus productos una vez que son utilizados por los consumidores. Para lograr este objetivo, la ley establece metas de recolección de los desechos que generan las empresas encontrándose en la actualidad la fijación de estos objetivos.

Para su implementación se requiere educar a la población para que recicle sus residuos disponiendo los desechos en los lugares que las empresas o la agrupación de éstas determinen, de acuerdo al tipo de material. Por el lado de la empresa,  se necesitará un cambio en la reducción y optimización de sus materiales de empaque a fin de disminuir sus desechos y cuotas de recolocación de los mismos.

La correcta aplicación de la Ley, permitirá disminuir y segregar los desechos a fin de incentivar su reutilización. Las empresas por su parte, deberán incentivar el eco-embalaje a fin de disminuir los desechos que generan sus productos al ser utilizados por la población.

Un problema actual es el diseño de los envases de productos, muchos de ellos no se pueden reciclar por estar mal diseñados, por ello la importancia del eco diseño, que se plantea de forma indirecta como la estrategia que deben aplicar las empresas para poder atacar el problema de la forma correcta.

Se debe tener presente que la ley REP es una medida ecoeficiente y no eco efectiva: la intervención y procesamiento de los residuos se hace posteriormente, cuando este ya se encuentra en su estado de residuo, y no se examina ni se legisla sobre los procesos que han generado ese residuo. Debemos examinar el diseño detrás de las actividades productivas para tomar medidas eco efectivas en la gobernanza y tratar de eliminar de forma real los impactos ambientales de las actividades productivas.

Nuestras actividades productivas deben establecerse dentro de los límites de los ecosistemas para que las futuras generaciones y la naturaleza no encuentren grandes obstáculos para seguir desarrollando nuestras sociedades y ecosistemas.

La norma es clara y desde el Ministerio del Medio Ambiente se establece que todos los productores o importadores de “productos prioritarios” deben hacerse cargo de los bienes, una vez que terminan su vida útil. Es decir, estos productos “inservibles” deben volver a las industrias donde fueron fabricados, o a las bodegas donde comenzó su distribución. Para esto, la ley establece metas de recolección y valorización diferenciadas por producto. Los productos prioritarios son: aceites lubricantes, aparatos eléctricos y electrónicos, baterías, pilas, envases, embalajes y neumáticos.

Entre tantas noticias sombrías, una luz de esperanza en las políticas públicas.

 

 

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