Marcelo Stocker: “Hoy la única vacuna que tenemos contra la COVID-19 es la gestión”

3 · junio · 2020

El experto dio a conocer las medidas que deben tomar las empresas para cambiar los hábitos y disminuir los riesgos de contagio de sus trabajadores.

Constantemente escuchamos las recomendaciones que tanto autoridades como personal de salud reiteran a la población. La actual pandemia nos ha llevado a cambiar la forma de relacionarnos con los demás y la manera de trabajar, sin embargo, se requiere un cambio en los hábitos y costumbres de los trabajadores. Con la finalidad de entregar algunos consejos que permitan reforzar protocolos implementados en las empresas, integrando la gestión de riesgos con las tecnologías 4.0 y los factores adaptativos de las personas, la especialidad de Prevención de Riesgos de la Universidad Técnica Federico Santa María en Concepción llevó a cabo el webinar “Aprendiendo a convivir en tiempos de incertidumbre con la COVID-19, para prevenir contagios y mantener la continuidad operacional”, dictado por el Ingeniero Civil Metalúrgico Diplomado en Gestión Integral de Riesgos Operacionales, Marcelo Stocker.

Víctor Lizama, Jefe de Carrera de Ingeniería en Prevención de Riesgos Laborales y Ambientales de la Sede Concepción, indicó que la actividad es el puntapié inicial de una serie de seminarios que desean realizar sobre la prevención, el autocuidado y el cuidado hacia las demás personas. “Como especialidad pensamos que una gestión preventiva adecuada a cada organización, considerando desde empresas hasta los hogares, es la herramienta fundamental, materializándose en estrategias adecuadas, planes de acción bien elaborados y aplicados por medio de herramientas del control de riesgos en sus diferentes jerarquías; y se lo transmitimos a nuestros estudiantes durante toda su formación estudiantil en las diferentes asignaturas. Estos seminarios web son una gran oportunidad para los docentes, empleadores e incluso ex-alumnos, de poder mostrar la experticia que han adquirido a lo largo de su trayectoria profesional y transmitirla hacia nuestra comunidad, lo que nos llena de orgullo como especialidad y como Universidad”.

Durante el encuentro, Stocker explicó que, “para aprender a convivir con este virus hay dos tipos de medidas: las conductuales y aquellas que las empresas pueden implementar. Las segundas son más fáciles y dependen de los recursos. Pero las tres medidas conductuales que la OMS dice las personas deben cumplir, adquirir, respetar, (distanciamiento social, uso de mascarilla y lavado de manos), aparentemente son muy fáciles de ejecutar, pero no lo son tanto porque son hábitos, y estos no se adquieren de la noche a la mañana”.

Durante la jornada, desde el momento en que la persona se prepara para ir a trabajar hasta que regresa a su hogar, se llevan a cabo ocho subprocesos en los que debe aplicar las tres medidas conductuales, por lo que hay 24 posibilidades de que exista una falla.

“Tenemos que cambiar nuestra forma de trabajar, nuestros hábitos. Pero el cambiar no basta con una declaración, hacer difusión o solo capacitar; requiere de una estrategia robusta, que permita modificar eso. Debe haber gestión y monitoreos adecuados, un sistema que controle cómo se están desenvolviendo y se van fortaleciendo estas conductas hasta convertirse en un hábito” afirma.

El desafío, asegura el experto, es gestionar algo que no se ve, pero que sabemos está ahí.

“Se están haciendo muchas cosas, pero falta. En primer lugar, hay que tener una estrategia robusta de gestión de riesgos, pero también apoyarla con tecnología, hoy disponible, que permita monitorear la temperatura, el distanciamiento social, el uso de mascarillas, etcétera. Pero además tiene que haber una gestión de los factores humanos, porque trabajan personas y finalmente son sus hábitos lo que hay que cambiar”.

En síntesis, gestionar los factores humanos para generar nuevos hábitos. En ese sentido, Stocker asegura que una buena estrategia operacional preventiva contra la COVID-19 considera: “la metodología Bow Tie 4.0, un ajuste de los factores organizacionales, lo que se lleva a través de un estándar de riesgos y protocolo COVID-19, luego hay que ajustar la infraestructura para, finalmente gestionar la Cultural a través de un liderazgo adaptativo y una disciplina operacional con nuevos hábitos”.

Con el apoyo de tecnología se va monitoreando el actuar de los trabajadores, lo que permite ver los avances de los cambios de conducta.

“Tendremos que aprender a convivir con la COVID-19 por lo menos dos años más, y para ello deberemos aprender de otras industrias, como la nuclear, con su rigurosidad del control de riesgos; y de la salud, en la desinfección y sanitización de sus instalaciones; porque de no hacerlo, los riesgos podrían ser tremendos”, concluye.

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