¿Cómo se mantienen los aviones que están en tierra producto de la pandemia?

11 · junio · 2020

Columna del profesor Leonardo Lobos, jefe de carrera de Técnico Universitario en Mantenimiento Aeronáutico que imparte la Academia de Ciencias Aeronáuticas de la USM.

La pandemia de Covid-19 ha dejado pérdidas millonarias en la industria aeronáutica y una cantidad considerable de aviones en tierra que se deben seguir manteniendo y significando costos para las aerolíneas.

Desde que comenzó el confinamiento global, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el número de vuelos diarios cayó casi un 90% en algunas regiones y casi todo el tráfico de pasajeros está suspendido, salvo algunas operaciones que todavía se mantienen, como el transporte de carga primera necesidad, de ayuda humanitaria y de pasajeros que retornan a su país de origen.

Actualmente, hay unos 17 mil aviones estacionados en aeropuertos alrededor del mundo, lo que representa un 60 por ciento de la flota global, según la consultora Ascend by Cirium.

¿Qué hacer con los aviones que están en tierra? esto significa un gran reto desde el punto de vista del mantenimiento. De acuerdo a lo establecido por el fabricante, entran en una etapa que se llama de “almacenaje y preservación” para proteger las diferentes partes, componentes y unidades que conforman la aeronave.

Si la aeronave estará por un tiempo menor a 30 días sin volar, lo primero que se debe hacer es lavarla para evitar que el polvo, suciedad y fluidos dañen la superficie. Luego quedará estacionando y en un lugar que permita el paso del personal de mantenimiento y seguridad en caso necesario. Se deben asegurar que las partes móviles queden bloqueadas como, por ejemplo, los trenes de aterrizaje, para evitar que se retraigan y provoquen algún tipo de accidente.

Se cubren sensores y entradas del avión para evitar el acceso de agua de lluvia, polvo, aves, insectos u otros animales que puedan entrar o anidar en estos conductos del avión y que podrían causar importantes daños y desperfectos en su funcionamiento.

Se protegen ventanas de pasajeros y parabrisas (windshield) de cabina, donde se ubican el comandante y el primer oficial. Para evitar el deterioro, se lubrican aquellos elementos abatibles o movibles, como puertas, carenas, trenes de aterrizaje, rampa o controles y se aplican inhibidores de corrosión en aquellas zonas que lo necesiten. El interior del avión se limpia, desinfecta y fumiga para evitar la proliferación de bacterias y hongos.

Los elementos de seguridad y sobrevivencia que se ubican al interior del avión como chalecos salvavidas, kit de primeros auxilios y todos aquellos elementos que pueden caducar, como botellas de oxígeno, extinguidores, toboganes y balsas, se retiran, se les realiza mantenimiento y almacenan para tenerlos controlados.

Los motores, que son el componente de mayor costo de cualquier aeronave comercial, se lubrican las partes móviles para protegerlos de la humedad y la corrosión. Para que no ingresen elementos extraños, insectos y aves a su interior se protege con fundas que cubren la entrada (fan) y parte posterior (escape) del motor.

Los aviones deben ser remolcados periódicamente para que sus ruedas puedan rotar, se debe limpiar su interior y exterior y -dependiendo del fabricante y modelo- el motor debe encenderse cada 15 o 30 días. Incluso cuando está estacionado se cargan con combustible para evitar que se balanceen con el viento y para garantizar que los estanques se mantengan lubricados.

Dependiendo del periodo en el que el avión vaya a estar fuera de servicio, las tareas de mantenimiento se repiten semanal, quincenal o mensualmente, de acuerdo a lo establecido por el fabricante.

Si la aeronave queda en tierra por tiempos mayores a tres, seis, nueve, doce meses o más, de acuerdo a lo dispuesto en los manuales de mantenimiento, se pueden desmontar baterías, motores, trenes de aterrizajes y otras unidades para evitar posibles daños a la estructura y componentes importantes.

Además, se drenan todo tipo de líquido que se encuentran en sus diferentes sistemas, y sus tuberías son protegidas por un aceite para protegerlos contra la corrosión. Y el avión se mantiene con combustible, entre un diez y un quince por ciento de su capacidad -dependiendo del fabricante y modelo–, y se drena el agua cada cierto tiempo para evitar la corrosión y la proliferación de hongos en su interior.

Para devolver el avión a su estado original y vuelva a su uso normal, se realizarán tareas de des-preservado, de mantenimiento y pruebas operacionales de sus diferentes sistemas que la dejarán lista para su vuelta al servicio, y asegurando así, la calidad y la seguridad en todo momento.

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